El Barroco
Este estilo se desenvuelve en un ambiente de conflictos
religiosos, con la división del cristianismo, la crisis del clasicismo y la
evolución del manierismo; era una sociedad donde el gusto por lo extravagante, lo elegante y lo refinado (ornamentación
excesiva) es característico; además de una nueva actitud
espiritual e interés por los problemas religiosos y artísticos.
Las características artísticas generales del barroco
son el predomino de
lo decorativo sobre lo estructural, búsqueda de sensaciones
de movimiento y
tensión, de la emoción antes que la belleza, predomino de lo
sensual sobre lo racional, producción
de sensación de espacio aéreo y profundidad, e inclinación a lo
espectacular y monumental.
En la pintura barroca prevalece el naturalismo, representado en obras
sencillas, destaca personas del pueblo,
naturalezas muertas, bodegones, escenas de la vida real y temas de santos. En
la escultura se
acentúa el claroscuro y las expresiones dramáticas, se
perfecciona la técnica renacentista hasta lograr resultados de virtuosismo.
La arquitectura se basó en dos tipos de obras
arquitectónicas; la
iglesia y el palacio, donde los espacios internos y externos
poseen forman originales y rítmicas, con gran variedad de detalles decorativos y juegos de luces
y sobras.
En la literatura barroca, fue donde las letras castellanas presentaron su momento
de máximo esplendor, empujadas por el espíritu de la Contrarreforma.
Con respecto a la música, estuvo marcada por innovaciones estilísticas y técnicas que
permitieron la creación del nuevo género de la ópera, y la aparición de
elementos del clasicismo en la música instrumental.
Entre los personajes más resaltantes en el
periodo barroco tenemos los pintores Caravaggio, Carracci, Poussin, Ribera, Silva Velázquez y
Rubens; los escultores Bernini, Martínez Montañés; los
arquitectos Maderno,
Borromini, Le Vau y Hardouin; los literarios Quevedo, Góngora y Cervantes;
y músicos como Monteverdi,
Vivaldi, Haendel y Bach.

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